Los cabellos negros de la primavera,
y esa piel tan blanca que me altera.
Pájaros negros, quizá cuervos,
bailando al son de su cuerpo.
La sueño, la sueño
con el alma y despierto.
Y deseo... no sé si esto es real
o es solo un sueño.
Oigo el reloj, que avanza sin miedo,
yo intento cada segundo recordar de mi sueño.
Es inútil, clamo a los cuervos de las mil primaveras,
que bailan, sin música ni cuerpo.
¿Dónde estás? Ven.
Susúrrame: detrás.