miércoles, 4 de junio de 2014

Los cabellos negros de la primavera,
y esa piel tan blanca que me altera.
Pájaros negros, quizá cuervos,
bailando al son de su cuerpo.

La sueño, la sueño
con el alma y despierto.
Y deseo... no sé si esto es real
o es solo un sueño.

Oigo el reloj, que avanza sin miedo,
yo intento cada segundo recordar de mi sueño.
Es inútil, clamo a los cuervos de las mil primaveras,
que bailan, sin música ni cuerpo.

¿Dónde estás? Ven.
Susúrrame: detrás.

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