jueves, 1 de mayo de 2014

Nubes negras

Nubes negras, que pasean sobre la ciudad, buscando una persona a la que atacar. Van tranquilas, pero con miedo de ese viento que puede hacer que no controlen su dirección.
- "Es mejor atacar rápido"-piensa la más grande al ver la preocupación del grupo-, "pero... ¿a quién?".
De repente, las ve: un grupo de personas tan ocupadas en sus planes perversos, que no se han dado cuenta del temporal que se avecina. Todas ellas están pensando en sí mismas, en el dinero que robarán para pagarse sus vacaciones en Miami, para ir a la peluquería o para comprarse el último coche del mercado. Mientras llevan a cabo su plan, todos miran sus smartphones, pero no miran el tiempo que se avecina, miran que recortes pueden hacer para ganar unos pocos millones más. Tampoco se dan cuenta de que están rodeados de ratas y arañas, es más, no se dan cuenta de que ellos mismos son ratas y arañas y siguen pensando en dónde se situará la nueva casa que comprarán y en cómo engañar a hacienda, aunque muchos ya tienen alguna idea... "tampoco ha sido tan difícil tapar nuestros fraudes todos estos años... además, el pueblo es tan tonto...".
Sin embargo, las nubes no son tontas y después de un largo tiempo negociando, las nubes negras consiguen la ayuda del viento para que empuje al resto del pueblo. Así, con insecticidas y raticidas, todos se disponen a acabar con esta plaga, que mira a su alrededor e intenta escapar en su lujoso coche, pero son ratas y arañas, no pueden conducir: "¿dónde está mi chófer?", se preguntan, sin darse cuenta de que su "esfera de cristal" se puede empezar a romper desde dentro, porque en ella no hay lealtad, solo amor por uno mismo, y al final todos esos chóferes serán la única parte del pueblo que no necesite ayuda del viento para atacar. Porque, cómo no, todos ellos guardan consigo un secreto: la isla donde se esconden todos los tesoros de sus jefes, las ratas del pueblo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario